Editorial de Nueva Crónica Nº 121
EN CAMINO HACIA LA HAYA
Con ocasión del 23 de marzo y previa una reunión con ex Presidentes y ex Cancilleres, el Presidente Evo Morales ha anunciado que en breve una misión de alto nivel presentará ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya una demanda contra Chile destinada a lograr la recuperación de un acceso con soberanía al océano Pacífico. Se mantiene en reserva, sin embargo, la naturaleza sustantiva y los fundamentos jurídicos de dicha demanda, lo que ha desencadenado diversas especulaciones entre entendidos y legos en la materia. De lo que se puede columbrar a partir de algunas expresiones públicas de personas iniciadas en el tema, la demanda no se centrará en el Tratado de 1904, sino en un conjunto de otros soportes históricos y jurídicos que refutarían en forma documentada la reiterada afirmación del Presidente Sebastián Piñera de que entre Bolivia y Chile no existe ningún asunto territorial pendiente.
Ha acompañado el anuncio presidencial una resolución de amplia mayoría de la Asamblea Legislativa, que otorga un respaldo irrestricto a la iniciativa del Presidente Morales, aun sin conocer el contenido preciso del planteamiento. Y esto además de la aprobación de una ley que levanta la reserva de Bolivia respecto del artículo 6 del Tratado Americano de Soluciones Pacíficas (Pacto de Bogotá).
Por otra parte, como resultado de la reunión de ex Presidentes se ha interpretado que esta vez se trata efectivamente de una política de Estado y que todo el país debería expresarse con una sola voz: la del Gobierno.
Por último, el Vicepresidente ha reiterado que se seguirá aplicando la estrategia concéntrica que abarca diversas acciones en diferentes frentes, entre los cuales se menciona el desvío de comercio hacia puertos de Perú.
Las reacciones de parte de Chile no se han hecho esperar, y todo indica que también en La Moneda ignoran cuál será la demanda que presente Bolivia ante el Tribunal de La Haya.
A partir de los elementos conocidos, conviene hacer algunas consideraciones. En primer lugar, parece conveniente en verdad que la demanda de restitución de la cualidad marítima del país, mediante un acceso soberano y útil al Pacífico sea gestionada a partir de una estrategia que tenga la calidad de una política de Estado, lo que quiere decir que debe existir un acuerdo vinculante en cuanto a sus contenidos estratégicos, políticos y diplomáticos por parte de todas las representaciones partidarias y los demás actores relevantes del sistema político. Se trata en concreto de asegurar la continuidad futura de la acción diplomática del país en esta materia. Por eso mismo, sería altamente recomendable que, además de los ex Presidentes, se convoque, mediante procedimientos apropiados, también a una consulta con las actuales fuerzas de oposición. Precisamente porque ya se han puesto en marcha las campañas y acuerdos preliminares hacia las elecciones generales de fines del próximo año, no será nada fácil lograr el alineamiento de una mayoría relevante de expresiones políticas en torno a la gestión del Gobierno de Evo Morales respecto de la recuperación del acceso a un puerto en el Pacífico en esta coyuntura.
En el marco de la estrategia revelada hasta este momento, habría que convenir en que el primer objetivo consiste en lograr la aceptación plena de la demanda en el Tribunal de La Haya. Y si ese fuera el caso, será necesario contemplar la sustentación de dicha demanda a lo largo de un proceso que tomará con seguridad varios años.
Como aspectos complementarios, el país necesitará estructurar un respaldo vinculante por parte de un conjunto de países amigos, y a tales efectos no basta con expresiones genéricas de simpatía, puesto que también Chile moverá su diplomacia para neutralizar el apoyo que pueda lograr Bolivia.
Por último, la oportunidad de iniciar esta nueva iniciativa parece apropiada puesto que la propia opinión pública en Chile y en muchos otros lados considera equivocada y abusiva la gestión que ha llevado a cabo el Presidente Piñera en su relación con Bolivia. De aquí tendría que derivar una conducta clara y firme por parte del Presidente Morales en todos los ámbitos. Eso reforzaría que por primera vez el tema del puerto soberano para Bolivia se incluya en un lugar destacado de los debates electorales en Chile. Y precisamente lo inverso tendría que ocurrir en Bolivia.












